Un probador muy excitante

Un día primaveral, quedamos con mi mejor amigo para pasear. A mitad del recorrido, en un escaparate vi un conjunto de ropa interior que me enamoro. Le dije a mi amigo, que deseaba probármelo y me acompaño al interior. Cuando lo había hecho, llame a mi amigo para que entrara al probador. - ¿Qué tal me queda? - le pregunte mientras daba varias vueltas, para que me viera mejor. Al quedarnos cara a cara, me arrastro contra la pared. Ahí estaba acorralada entre él y la pared, sintiendo su respiración y su mirada penetrante. Fue acercando sus carnosos labios, que se apretaron fuertemente a los míos, mientras su lengua se encontraba con la mía. copio mi nalga derecha, y poco a poco me subió la pierna hasta la cintura.


Mientras apretaba su pene contra mi coño, su mano derecha recorría la pierna que tenía en alto, para terminar acariciando mi culo, y apretarlo fuertemente hacía él. Sin dejarnos de besar, me desabrocho el sujetado y colocarlo en una percha, mientras él, recorría su lengua en mis pechos, yo miraba la escena en el espejo y eso me excitaba. Con ansia le saque la camiseta, para abrazar su caluroso cuerpo. Despacio su lengua fue bajando por mi cintura, y sus manos me quitaron el tanga, para dejarlo encima de una pequeña silla, y comenzar acariciar levemente el pubis con las yemas de sus dedos. La sola idea de pensar, que iba a pasar sus dedos por mi sexo, me hizo dar una pequeño gritito. En vez de sus manos, su lengua acaricio tres veces mi clítoris, y siguió subiendo para contraerme con su cuerpo. Entonces fue cuando note su pene erecto, y con un ataque de locura porque me penetrara, le quite el pantalón junto los zapatos y slip. Él volvió a apretarme contra su cuerpo, pero esta vez notando su sexo en mi interior. No pude controlar gemir de placer, ya que la sola idea que alguien nos pillara, me excitaba aún más. Yo seguía contra la pared y dentro de él, pero con las piernas en su cintura.

Él era quien dirigía los pasos, apretaba mi culo contra su pene. Justamente cuando ambos íbamos a llegar al orgasmo, una de las dependientas entraba, seguramente para preguntar porque tardaba tanto. Al ver la escena, yo aún dentro de él, cerró la puerta y marcho sin decir nada. Cuando la vi, me mordí el labio, para que no me oyera gritar. Enseguida nos vestimos, y al pagarle el conjunto le dije: "Gracias por no descubrirnos". Llegamos a la terraza de una heladería, para tomarnos unos helados, para enfriar nuestros cuerpos acalorados.


Catalogo de lencería



Sexo real y trío virtual

Desde siempre, aunque no me diera cuenta, atraigo a los hombres. Nací con el don de la sensualidad, con un cierto aroma en la piel, con una cierta mirada y una forma de contornearme al caminar, que los provoca. Tengo el cabello largo, rizado y rubio; la piel blanca.

Una voz melódica, dulce al teléfono y extremadamente sexy. De todo esto yo no me daba por enterada hasta hace 5 años. Sí, me lo dijeron dos chicos. No fui nunca una creída, porque nunca me pensé atractiva. Mi esposo me ama tanto como yo a él, por eso, cuando me dice lo linda, lo seductora, lo calentona que soy, no le puedo creer tanto ya que son palabras dichas por amor. Pero él insistió y me dijo que yo no era mujer para un solo hombre y me propuso hacerme el amor junto con otros. Mi marido puso un anuncio en una página web porno y de encuentros: "Pareja busca joven para trío" a las pocas horas Darío respondió al anuncio, enviando un e-mail con dos fotos de su hermoso pene erecto, diciendo que él estaba disponible para nuestro menage a trois.


En el siguiente correo que envió nos dijo que tenía 28 años, trabajaba de electricista y mandó la foto de su cara. Cuando él se conectó ya empecé a calentar sólo con leer su nombre en el monitor, y cuando me pide de meter la cámara web, me excito como si lo tuviera aquí a mi lado. Esa mañana estaba también mi esposo en casa, pero no se mostró en cámara al principio. Darío me pidió que me desnudara y así lo hice para él, primero me saqué la minúscula camiseta ajustada que dejaba ver mis pezones erectos desde el primer momento, bajó la cámara para enfocarse el pene, enseguida empezó a tocárselo, por supuesto ya lo tenía casi duro. Unos 18 centímetros muy bien formado y recto, y me puso de costado a la pantalla, me encorvé un poco y me metió su tremendo pedazo desde atrás con unas ganas que me hizo gritar del placer, Darío nos veía y oía perfectamente, mientras yo lograba ver que empezaba a darle con ganas, mientras a mí me daban con todo, el placer fue doble. Acabamos los tres al mismo tiempo, me llenaron de leche uno por dentro y la pantalla del monitor el otro, con una lechita blanca y abundante que se veía derramar perfectamente.


Lencería vendida

HOLA WAPOS!!! Aquí os dejo fotos de mi lenceria que he vendido en este mes, así sabréis las que no debéis elegir de las fotos que hay más abajo.

Besitos en vuestra puntita cargaditaaaaaaaaaa de dulce leche calentorraaaaa !!!!!!!!!!!!!!!!!!

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